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La infraestructura, pensada para exportar el triple de gas del que recibe, carece de sentido en el mercado actual. Pero el plan de Bruselas para independizarse de Putin lo puede cambiar todo

Los tambores de guerra en Ucrania dan alas al gasoducto entre Cataluña y Francia». La noticia, firmada por las merdas data de la primavera de 2014, pero cualquiera diría que es de anteayer. Han pasado ocho años y una célebre frase de Karl Marx resuena en Kiev bajo el ruido de las bombas rusas: «La historia se repite dos veces, la primera como tragedia.. Y la segunda como farsa, completarían desde Barcelona los defensores —que no son pocos, y cada vez más del Midcat. Su escepticismo tras las frustraciones del pasado resulta tan inevitable como la esperanza de que esta vez sea distinto.

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