Algunas de las piezas de Arte Furtivo. ©Fundación Igneri.

Y de esta forma invita a celebrarlos su creador, el artista visual dominicano Thimo Pimentel

Diez años han pasado desde que el Arte Furtivo hizo su aparición y agregara nuevos valores y conceptos a la exploración y a las artes visuales dominicanas.

Su creador, el ceramista, dibujante, pintor e investigador dominicano Thimo Pimentel, celebra hoy cómo el proyecto se ha convertido poco a poco en un movimiento cultural que trasciende fronteras y desata furor no solo entre los amantes del arte.

Porque hay mucho de herencia histórica, curiosidad y actualidad social en esa pieza de cerámica escondida en algún punto de la geografía nacional a la que hay que encontrar siguiendo las pistas que el artista visual deja en sus redes sociales.

Suman más de 800 las que el Premio Nacional de Artes Plásticas 2016 ha colocado en suelo dominicano y también en el extranjero.

Las piezas incluyen cilindros, ciguapas, aones, corazones, trigonolitos, cocolondrios, buliris y guaripakis, todo un universo artístico con un guiño muy marcado en la cultura igneri, de la que Thimo es uno de sus principales investigadores.

Thimo comparte con LISTÍN DIARIO el itinerario de las actividades escogidas para celebrar la fecha, actividades que comenzaron en enero pasado y se extenderán durante todo el 2022.

“Todos los meses estamos colocando uno o dos cilindros grandes en diferentes lugares de la ciudad y del país, dando pistas para que la gente los busque y para que la familia de los ‘adicthimos’ siga ampliando sus colecciones”, explica Thimo.

En enero, el médico y fotógrafo trabajó el tema de la Serie del Caribe, colocando figuras de peloteros  y pelotas que llevaron al máximo los niveles de exploración. La réplica en cerámica de David Ortiz, por ejemplo, se convirtió en una “viga” entre los “adicthimos” que intentaban dar con su paradero.

Para marzo, una serie de corazones se realizará en honor a los obispos dominicanos (incluirá al padre Rogelio), con sus nombres grabados en las figuras de cerámica de alta temperatura.

En mayo, Thimo cederá una obra inédita a la fundación Inclusión Social Fusión para una rifa en apoyo a un proyecto de la entidad que promueve el conocimiento del patrimonio local.

En junio toca el turno a una pieza especial elaborada en cerámica rakú que podrá ser aplicada en carteras, cinturones, artesanías o “en lo que usted quiera”, comenta el creador de la Trienal del Tile Cerámico.

Y en septiembre, todos los que han encontrado cilindros tendrán la oportunidad de formar parte de un “Land Art” o arte de tierra que tendrá lugar en una playa cercana, un evento que servirá de encuentro y celebración por los 10 años de Arte Furtivo. 
Thimo dice que necesita alrededor de 70 cilindros para elaborar una imagen gigantesca.


Nunca ha parado, ni en pandemia

En lugar de frenar el entusiasmo artístico, la pandemia de Covid-19 puso a volar la imaginación de Thimo, quien creó dos piezas inspiradas en el coronavirus a las que llamó Boto-15  y el Noñovirus. Junto a ellas colocó también el Cíclope Ojo Caribe, una pieza realizada usando la milenaria técnica japonesa del rakú. 
 

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